Dia de septiembre


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¡Ya está! es el día!

Luc se puso la chaqueta, cogió su mochila, besó a su madre y se fue a regañadientes del nido familiar. Tiempo de perros a fuera, tiempo de lunes de vuelta al cole….

"¡Buena suerte, cariño!", oyó por la ventana.

Luc no se giró. Tuvo miedo que la mirada de su madre le hiciera perder todas sus fuerzas y lo obligara a dar una inoportuna media vuelta… No quiere ir, pero su madre le contó: ¡ni que fuera como cuando era pequeño! ¡No iba a hacerle notas de disculpa toda su vida!
El autobús 20 lo lleva a pocos minutos del instituto Notre-Dame. Se hizo camino entre la multitud de alumnos que se apelotonaban en la entrada. La sobreexcitación que se suspendía en el aire se podía palpar. Los alumnos se empujaban, silbaban, se insultaban gritando. Después de todo, no soy el único que está tenso, pensó Luc, intentando en vano darse ánimos. Todo el mundo se puso sus mejores vestiduras de vuelta al instituto. Él también, y su madre le había ayudado a escoger. Una alumna, de primero o segundo de ESO, murmura algo a su amiga mirándolo. Las dos chicas empiezan a reírse. Concentrado en sus cordones, examinando hasta el mínimo detalle, Luc hace ver que no se entera, que no lo ve, como siempre…Aprendió a encajar las humillaciones sin decir nada. Escucha la voz de su madre: "la indiferencia es la mejor defensa".
Él está convencido, nadie lo va a querer en ese lugar. ¡Es tan diferente a los demás! Hacer reír a los alumnos o simplemente ganarse su simpatía, nuca fue con él. Es más, sus profesores siempre le habían dicho, desde la guardería: "Luc es un chico “apagado”…" y eso no iba a cambiar.
Un ruido estridente como una alarma de incendios lo sacó abruptamente de sus pensamientos. No había entendido nunca porque los timbres del colegio eran siempre tan agresivos. La música clásica también daría a los niños ganas de ir a clase…
De repente se sintió solo en medio de todas esas caras desconocidas, muy solo y muy pequeño en ese inmenso patio. Como siempre, se sintió preso del vértigo delante de esos muros grises y esos edificios impresionantes. Le volvió el dolor de tripa. Tiene ganas de volver a su casa. Empujado por todos lados por los alumnos y los profesores, Luc se quedó ahí, como paralizado, agarrando con fuerza el asa de su pequeña mochila como si su vida dependiera de ello. Los minutos y los alumnos desfilaban rápidamente, evidentemente indiferentes a la tristeza de ese joven perdido en medio de la multitud.
Ya está, está solo. Cada uno vuelve a su clase. Está decidido: rehará el camino y volverá a su casa, cerca de su madre que lo espera. Se lo contará, y ella lo entenderá; está seguro. Pero tendrá que hacerlo bien: seguramente no lo dejarán franquear la puerta de la entrada tan fácilmente…En el momento que se dispone a dar media vuelta, el corazón latiendo ya más lento, una mano se posa pesada en su hombro. Demasiado tarde, lo han pillado…

"Buenos días y bienvenido joven amigo! ¡Soy la directora de este instituto! ¡Parece perdido! ¡Sígame! le voy a llevar a su clase, donde sin duda, le estarán esperando!"

Balbuceando algunas burdas excusas y enrojeciéndose, Luc siguió a contrapecho esa mujer, gorda, dirección al edificio B. Su dolor de tripa reapareció, el asa de su mochila resbalaba un poco, sus manos se humedecieron. Ese olor de nuevo en los pasillos, lo odiaba desde pequeño. Siempre odió el colegio y aún se preguntaba que estaba haciendo ahí…En realidad, lo sabe perfectamente, lo hace para agradar a su madre, como siempre ha hecho… "ya está, ¡ya hemos llegado!"
La puerta delante de la cual acababan de pararse se había quedado entreabierta.

Efectivamente, le estaban esperando…Llegaba tarde ya el primer día, odiaba llamar la atención…Otra vuelta al cole que no se hará sin él, ¡por desgracia! Tomo aire profundamente, Luc hizo su entrada en la sala siguiendo a la directora. Todas las miradas se fijaron en él; dejó de respirar. Un cacareo proveniente del fondo de la sala rompió el silencio.
"Buenos días chicos! ¡Os presento al señor Châtel, vuestro nuevo profesor de francés!"

Translated by Berta Arquer Vera

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