Una lección de amor

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Liliana Raquel Hernández Zurita es Mexicana de nacimiento, con 36 años de edad es escritora de novela romántica independiente en Amazon Kindle Publishing, comenzó a escribir como un pasatiempo  [+]

Dicen por ahí que los amores platónicos son tan imposibles como querer alcanzar las estrellas, pero yo creo realmente que en cuestiones de amor no hay nada escrito, el amor no conoce de reglas, de distancias, de clases sociales distintas o de mundos totalmente opuestos, cuando dos personas se encuentran y una chispa de amor sale de ellas es difícil controlarlo, difícil negarse a vivir lo que se empieza a sentir, pero... ¿Por qué les digo todo esto? bien, mi nombre es Santiago, soy cantante de profesión, mundialmente conocido, o al menos eso es lo que muchos medios manejan cuando se refieren a mi persona, también dicen que he vendido millones de discos alrededor del mundo, que soy un hombre atractivo y por tanto un hombre muy asediado por las mujeres, pero a pesar de tener una vida casi envidiable, paradójicamente había sido un hombre muy infeliz, era un hombre lleno de dudas, de miedos, de soledad y de un carácter más bien amargo; mientras que en algún lugar del mundo, había una maravillosa chica llamada Azul, de una familia muy sencilla pero que se aferraba a su sueño de ser médico y aunque yo no tenía ni la más mínima idea de su existencia, para ella yo lo era todo, ella siempre soñaba con el día en que estuviera frente a mí y pudiera decirme cuanto me amaba, como me había amado en silencio, en secreto, sabiendo que yo era tan inalcanzable. Para mí la vida era tan ajetreada que casi nunca tenía tiempo de apreciar las cosas bellas y simples de la vida, mucho menos apreciaba lo que era amar a alguien, y aunque era amado por muchas personas, para mí ese amor no significaba nada; para mí el parecer una persona tierna y más aún un tanto sensible significaba mostrar ante los demás que yo era un hombre débil, y podía serlo todo, menos un hombre débil... Una mañana de tantas, desperté con una sensación un tanto rara, me levanté como de costumbre y por primera vez después de quince años de vivir en esa casa me asomé por aquel balcón enorme de mí
habitación; sentí la brisa del viento recorrer mi rostro, miré aquella postal del océano, y fue entonces cuando me di cuenta que rara vez miraba a mi alrededor y fue entonces cuando valore que habían cosas bellas que admirar, sentí un gran vacío en mi interior, pero antes de aceptar aquella terrible soledad volví a mi arrogancia de siempre, volví a cubrir mi alma con aquella coraza difícil de penetrar... - ¡Tonterías!.... como se me ocurrió salir al balcón, que me sucede, eso solo es para los perdedores, y yo soy todo menos un perdedor.... me dije a mi mismo... Por fortuna alguien llamo en ese momento a mi habitación, para sacarme de aquellos pensamientos que comenzaban a atormentarme cada vez más... - Santiago, ¿estás ahí?... se escuchó tras la puerta la voz de Gaby, mi representante y probablemente también mi única amiga debido al carácter tan agrio que tenía... - ¡Dame un par de minutos!... aun no estoy listo... -¡Date prisa!... apenas tenemos tiempo de llegar al ensayo... añadió y luego se fue... Después de darme un baño rápidamente y arreglarme bajé a la sala donde ya me esperaba ella con todo el equipo que esa noche daría el show junto conmigo... - Pues bien, que esperan, se hace tarde... dije con los aires de grandeza que me caracterizaban... - ¡Chicos!... ¡andando!... dijo Gaby con la gran sonrisa que parecía nunca desaparecer de su rostro... Todos salieron de la casa mientras que ella me daba algunas indicaciones antes de irnos.... - Oye Gaby... ¿porque nunca dejas de sonreír?... pregunté un poco intrigado...
- Tal vez tenga que ver con el hecho de que amo mi trabajo, y disfruto todo lo que la vida me da, tu deberías hacer lo mismo; ¿no lo crees?... la miré sin entender y ella añadió... sonreír de vez en cuando no te vendría nada mal, pero no sonreír porque estas posando para una cámara o porque estás dando un concierto, sonreír para ti mismo no estaría nada mal... dijo mientras tomaba su portafolio y salía de la casa... - ¿Sonreír para mí?... aquello llamo sumamente mi atención.... De camino al lugar donde haría una presentación esa noche... - Mientras llegamos sería bueno que respondieras algunos mails de tus fans, o revisa tus cuentas de Facebook o Twitter; sabes que a tu público le gusta saber de ti y casi no lo haces... - Siempre me escriben lo mismo, que me aman, que no pueden vivir sin mí, que soy lo máximo en sus vidas, bla, bla, bla... dije con cierto enfado... - Entonces deberías ver cuán afortunado eres... en vez de estarte quejando todo el tiempo, ¿sabes cuanta gente dedica un poquito de su tiempo solo por saber de ti?... ¿de cómo estás?, ¿por escuchar tu música?.... cuestionó... - Está bien conciencia, voy a checar mis cuentas, sirve que me relajo un poco... - Es increíble cómo a pesar de llevar más de quince años haciendo esto aún te pongas nervioso, creo que eso habla de tu sensibilidad.... - Yo, ¿sensible?... pregunté con tono sarcástico... deja de molestar... Traté de centrarme en todos los mensajes que recibía continuamente para evitar el sermón de Gaby, que siempre trataba de hacerme cambiar y de quitar ese
caparazón que había decidido usar para que nadie pudiera ver mis debilidades, así que mientras leía mensaje tras mensaje, confirmaba cada vez más que el amor no existía, como era posible que cientos de mujeres decían amarme tras haber asistido solo algunos minutos a uno de mis conciertos, algunas incluso llegaban a pedirme matrimonio, como alguien podría atreverse a proponerme algo así sin conocerme siquiera, sin saber cuántos defectos tenia, no, eso no podía ser de ningún modo verdadero amor... Tras revisar algunos tweets llamo mi atención la dulzura de un mensaje que una chica de nombre Azul me había enviado, al parecer una admiradora nueva, pues a pesar de tener muchas seguidoras en las redes sociales, había logrado identificar a todas las que me escribían, o al menos a las que lo hacían con mucha más frecuencia, aquel mensaje dejaba ver la ternura de esa persona, ternura con la que yo no estaba nada familiarizado.... - Es la primera vez que te veo sonreír al leer lo que te escriben.... me dijo Gaby con su gran sonrisa.... - ¿Qué dices?... cerré rápidamente el ordenador... - Digo que deberías sonreír más seguido, luces más guapo cuando lo haces... - ¡Qué bien! hemos llegado.... por favor Gaby, no más cuestionamientos ni cosas de esas a las que estas acostumbrada a decirme, hoy no.... - Está bien, por ahora no seguiré insistiendo... Tras bajar del auto y entrar en aquel recinto para comenzar los ensayos del show, comencé a concentrarme solo en eso, en dar un buen espectáculo aquella noche, lo cierto es que si había algo que irónicamente amara y que hiciera con tanta pasión; eso era cantar, cuando lo hacía parecía que todo era perfecto, que me sentía completo, que
aquella inmensa soledad en la que vivía desaparecía, me transformaba por completo, pero ese día había pasado algo extraño; aquel mensaje de aquella chica venía continuamente a mi mente dibujando sonrisas breves, no entendía lo que sucedía pero me gustaba lo que aquel mensaje me había hecho sentir. Los ensayos terminaron, Gaby y yo regresamos a nuestras respectivas casas por separado para cambiarnos antes del show, de pronto, me sorprendí mirando nuevamente en mi ordenador aquel mensaje que por primera vez había causado en mí una serie de sentimientos que no entendía... - ¡Tonterías!... esto es una locura, porque mirar un mensaje de alguien a quien no conozco... cerré el ordenador... Mis propias confusiones, miedos e inseguridades, me hacían ser implacable conmigo, no me permitía tener sentimientos que me hicieran vulnerable, así que traté a toda costa de olvidarme del mensaje de aquella chica, esa noche di el mejor show que había dado en los últimos tres años, lo más curioso es que durante todo el show no pude arrancarme del pensamiento la palabras de aquel simple mensaje. Por la madrugada, cuando volví a casa, a esa prisión que me gobernaba desde años atrás llamada soledad, me dejé caer en la cama, volví a encender el ordenador y revisé si tenía nuevos mensajes, era obvio que los tendría, más bien esperaba ver mensajes de aquella persona que por alguna extraña razón parecía estarse apoderando de mis pensamientos, ¿cómo era posible que por primera vez sintiera la sinceridad de alguien? me preguntaba, y esa noche por primera vez me fui a dormir con una sensación extraña pero maravillosa. Al día siguiente hice algo completamente distinto a mis rutinas de siempre, me levanté muy temprano, salí a hacer ejercicio un rato y decidí desayunar en un restaurant yo solo, salir para mí era una complicación,
pues mis admiradores siempre me abordaban y no me dejaban ni un minuto, pero esta vez vestía tan simple que nadie había notado mi presencia, mientras desayunaba miraba a través del teléfono móvil los mensajes de aquella chica, solo que mi curiosidad por saber de ella me llevo a mirar el perfil de su cuenta de Twitter, así comencé a leer mensaje tras mensaje, parecía ser una chica muy dulce y muy tierna, una persona sincera que no fingía ser alguien más para ser una persona interesante de conocer, lo sabía porque uno podía darse cuenta de ello en la simpleza pero a la vez en la grandeza de sus palabras; después de saber mucho más de aquella mujer para mi muy rara y distinta a las demás, volví a casa, ahí me esperaba Gaby, quien con solo verme notó en mi cierto aire diferente. - No metería las manos al fuego, pero juraría que algo hermoso está sucediendo en tu vida... - Luces muy guapa este día Gaby, ¿lo sabías?... le dije con una gran alegría, algo poco común en mi... Gaby comenzó a reír... -Definitivamente tú algo traes, no sé lo que es pero me encanta verte así... - ¿Así como?... - Sonriendo para ti mismo....
Otra vez esa frase que cada vez que Gaby la decía parecía penetrarme el alma, y hasta cierto punto molestarme, en aquel momento pareció por primera vez cobrar un gran sentido en mi vida y por primera vez sonreí para mis adentros, cuando ya por la noche estuve completamente solo en mi habitación, salí por segunda vez a aquel balcón, el aire comenzó a golpear suavemente mi rostro mientras yo mantenía los ojos cerrados solo pensando en aquella chica, en aquellos mensajes llenos de amor, de tanta dulzura, más aún de tanta ternura, que
aquel momento en el que parecía experimentar tantas sensaciones desconocidas aún para mí, me robaron algunas lágrimas, fue cuando entonces al sentir mi rostro húmedo, al sentirme vulnerable y con una soledad inmensa, que el miedo me volvió a dominar...
- ¡Santiago eres un idiota!... me grite a mí mismo, me enoje conmigo mismo por pensar siquiera que alguien podía amarme, me enoje conmigo por empezar a sentir amor y rompí y aventé todo cuanto se encontraba a mi paso...
Los días siguientes fueron como si yo hubiera entrado en un gran remolino, un torbellino de sentimientos y sensaciones entre desear con todo el corazón amar y ser amado y ser aquel patético personaje lleno de fama y fortuna, pero solo, muy solo. Revisar diariamente los mensajes de aquella chica se había vuelto ya una rutina, rutina que disfrutaba mucho pues cuando lo hacía me sentía tan amado, tan protegido, tan en paz, que procuraba hacerlo todas las noches; pues parecía ser una especie de píldora perfecta para conciliar el sueño, pero al día siguiente las confusiones y mis inseguridades me hacían ser el mismo de siempre, hasta que uno de aquellos para mí terribles días...
- Necesitamos hablar... me dijo Gaby por primera vez sin su característica sonrisa...
- Porque entras así en mi casa, quien te dio las llaves... le dije molesto...
- Por si lo olvidas soy tu representante y fuiste tú mismo quien puso estas llaves en mis manos... dijo mientras me las mostraba... dijiste que las usara cuando se necesitara...
- Pues por lo visto todos los días se necesita algo, porque como que ya se te hizo costumbre irrumpir en mi vida, ¿no tienes una vida propia? o no sé, con esa sonrisita tonta que cargas casi tatuada aun no has conseguido un novio, ¡ah! ¡ya se! ningún hombre se te acerca porque lo que no les gusta es eso, que sonrías permanentemente... dije con gran sarcasmo...
Para cuando termine de decir aquello por el rostro de Gaby rodaban tantas lagrimas como sonrisas le había visto...
- ¿Sabes algo? si hay un motivo porque el que no tengo novio es porque los chicos que han pretendido serlo piensan que es un trabajo estúpido tener que ser la niñera de alguien tan arrogante como tú, además de ser la única que comprende y le tiene un gran cariño al niñito idiota... Santiago, no soy yo quien está completamente sola... dijo mientras se limpiaba las lágrimas... eres tu quien se creó una soledad tan inmensa como el océano que tienes aquí enfrente... botó las llaves hacia uno de los sillones y salió corriendo de la casa.
Salí por unos segundos a la terraza, Gaby tenía razón, había creado a mi alrededor una muralla tan grande que me había quedado encerrado en ella, pero solo, inmensamente solo, salí corriendo de ahí, sin darme cuenta llegué hasta la playa, me senté a la orilla del mar mirando hacia el horizonte
mientras las olas golpeaban mi cuerpo, pero de pronto...
- Es hermoso ¿verdad?... preguntó la dulce voz de una mujer...
Volteé a verla y pude ver toda la dulzura de su voz en su rostro, pero también cierta melancolía, me levanté de inmediato...
- Sí, me gustan mucho los atardeceres en el mar... le dije de un modo muy cortes...
- Que coincidencia, a mí también me gustan mucho los atardeceres en el mar, solo que me gustaban más cuando Rafa, mi esposo, estaba vivo, ¿sabes? nunca le dije cuanto lo amaba, cuanto disfrutaba de su compañía, de sus sonrisas, de sus locuras, cuanto amaba que me amara tanto, ¿tú tienes esposa, o novia?... preguntó mirándome con curiosidad...
- No, aún no...
- Cuando conozcas a alguien que consideres especial e importante para ti, cuando estés preparado para amar y ser amado, ábrete a esa persona, conquista y se conquistado y siempre hazle saber que la amas, que no hay para ti en el mundo persona más perfecta que ella aunque esté llena de imperfecciones, y si en el camino hay obstáculos, lucha, lucha por ser feliz, defiende tu amor a capa y espada, porque solo por amor todo
vale la pena... aprende a amar con la mirada y entrégate siempre con todo el corazón...
Después de decirme aquellas palabras, acaricio mi rostro y se fue sin decirme siquiera su nombre, parecía que la vida quería darme una lección sobre los sentimientos, sobre cómo hay que vivir verdaderamente, y fue entonces cuando comprendí que yo hacía mucho tiempo que no vivía realmente, que no me permitía sentir y por tanto no me permitía disfrutar nada, me quedé un rato más ahí sentado, analizando como mi vida era tan solo un exitoso fracaso porque aunque lo tenía todo, no tenía nada que verdaderamente valiera la pena y por primera vez en muchos años lloré, llore tanto, que terminé por oxidar la pesada armadura que llevaba a cuestas y cuando termino por romperse, descubrí mi completa fragilidad humana, me puse de pie, y por inercia tal vez al primer lugar al que me dirigí fue a la casa de Gaby, cuando salió a la puerta solo la abracé sin decir nada, la abracé tan fuerte como aferrándome a ella, la única persona que siempre había estado ahí para mí y también la única persona a la que yo más había herido.
Al verme así Gaby se preocupó mucho me pidió que pasáramos a su sala...
- Gaby, perdóname yo no debí... ella me interrumpió...
- Si, no debiste, pero lo hiciste, y me lastimaste mucho, aun así, eso no es capaz de acabar con el gran cariño que te tengo... dijo secando mis lágrimas con sus manos... así que cuéntame, que sucede...
- Hace poco más de un mes comencé a recibir varios mensajes de parte de una admiradora, pero no eran los típicos mensajes de siempre, en ellos había no sé, ternura, comprensión, dulzura, y un gran amor, me sentía tan bien cuando los leía, me sentía tan amado que eso me hacía sentir pleno y feliz, y fue solo entonces que entendí perfecto aquellas palabras tuyas cuando decías que tenía que aprender a sonreír para mi
- Yo sabía perfectamente que algo maravilloso estaba sucediendo en tu vida, tus ojos con solo pensar en ella brillan y eso solo es signo de que en tu corazón hay una gran alegría, pero dime ¿cómo es la chica?, o ¿qué más sabes de esa mujercita?, ¿ella sabe que te enamoraste de ella?...
- Solo sé lo que mis propias conclusiones han sacado, que es una chica dulce, tierna, sensible, que, a diferencia de las demás chicas, no parece importarle Santiago el cantante, aunque ese hubiese sido el medio para conocerme, a ella parece importarle más Santiago el hombre, el chico detrás del artista, el único que queda cuando los reflectores se apagan, y eso me gusta, me gusta mucho... le dije un tanto emocionado...
- ¿La amas?... preguntó mientras volvía a regalarme una de sus sonrisas...
- ¿Amar? no lo sé, ni siquiera sé si verdaderamente he amado a alguien en mi vida; solo sé que no dejo de pensar en ella, pero me pregunto si no será solo una fantasía mía, por eso tengo tanto miedo, puedo ser solo yo quien ve las cosas así y tal vez ella solo es amable, pero nada más....
- Me temo que tendrás que arriesgarte y averiguar, Santiago, no te enojes, pero... tus miedos, tus inseguridades y esa maldita manía tuya de no dejar que vean tu lado humano solo te ha llevado tristemente a la soledad, a dejar de vivir y solo a convertirte en el gran espectador de tu propia vida... Santiago, la vida se trata de arriesgar, de vivir con pasión, de luchar por lo que amas, de sonreír, de disfrutar
Guarde silencio ante aquellas verdades que tanto dolían pero que eran tan ciertas como cierta lo era mi soledad, mi arrogancia, mi intolerancia, mis miedos, y todo lo peor que había en mi...
- Ella no sabe cómo soy en realidad... se decepcionará de mi cuando lo descubra...
- Yo sé que no, debajo de esta armadura que parecía inquebrantable se encuentra el verdadero Santiago, solo déjalo salir ¿quieres?, por tu propio bien déjalo salir... me dijo ella poniendo su mano sobre mi pecho...
- Gracias...
Después de darle un abrazo como hace mucho no lo hacía a Gaby, me retire de su casa, pensando en cuantas cosas había aprendido en tan poco tiempo y cuantas me faltarían por aprender, me sentía como un niño pequeño comenzando a descubrir el mundo y pensando en cómo alguien a quien aún no conocía había venido a darme la lección más grande de mi vida...
- Si la vida se trata de arriesgar, creo que se perfectamente por dónde empezar... me dije en voz alta a mí mismo...
Encendí el ordenador, entre a la cuenta de Twitter de Azul y le envié un mensaje, sencillo, pero que sabía me daría las pautas para lo que pudiera venir después...
“Hola, gracias por todo y por tanto, un beso”
Fue lo único que se me ocurrió escribir, pensé que, para comenzar, ese era un buen principio, esa noche me quede hasta tarde esperando por una respuesta, respuesta que no llegaría sino hasta la mañana siguiente...
Abrí nuevamente mi ordenador y en respuesta a aquel mensaje que había dejado la noche anterior me encontré con un....
“El mejor momento de mi vida, lo viví al leer tu mensaje, valió la pena la espera, ¡gracias!”
Una sensación como de cosquilleo recorrió mi cuerpo al leer su mensaje y una sonrisa volvió a dibujarse en mi rostro, así que a partir de ahí me di a la tarea de contestar de manera directa los mensajes de aquella chica que me estaba robando el corazón, considerando que yo era un total inexperto en cuanto a relaciones amorosas se refería, bueno más bien en cuanto a relaciones
personales se refería, comencé a dejarme llevar, a disfrutar lo que estaba sintiendo, a disfrutar por primera vez de la vida, de un día soleado, de caminar bajo la lluvia no importando cuan mal me pudiera ver empapado, por primera vez empecé a disfrutar de mi casa, de la compañía de la gente que trabajaba conmigo y a la que nunca le prestaba atención y al hacerlo pareciera que los demás comenzaron a ser mucho más amables y amorosos conmigo, todo era tan nuevo para mí que por primera vez sentí como si estuviera tomando unas vacaciones después de haber trabajado sin descanso, Gaby era la más impresionada con aquel cambio que comenzaba a darse en mí, y la cercanía con Azul se fue haciendo cada vez más cercana, tanto que muchas veces nos poníamos de acuerdo para platicar y lo hacíamos por largas horas.
Después de algunos meses de llevar una relación de una amistad muy cercana, decidí que no quería perder mucho más el tiempo, así que le pedí a Azul que aceptara cenar conmigo para conocernos en persona y ella acepto, aquel día aún lo recuerdo como si fuese hoy, estaba tan emocionado y nervioso a la vez... ¡era mi primera cita con una chica!... no sabía cómo debía actuar, para empezar no sabía que ropa usar para aquella ocasión así que como siempre recurrí a Gaby, estaba seguro que me ayudaría y si, lo hizo, ella siempre tenía buen gusto al escoger la ropa que debía usar y esa noche no fue la excepción, lucía casual pero elegante a la vez, Gaby me dijo antes de salir que la emoción se me salía hasta por los poros y tenía razón, esa emoción no se comparaba ni con el mejor concierto que hubiera dado.
Al llegar al lugar mis nervios aumentaron, veía a las chicas que estaban en aquel sitio tratando de
averiguar si alguna de ellas era la mujer que me había robado el corazón...
- Será gorda o será delgada, será alta o de estatura baja, ¿cómo tendrá el cabello?, será de piel clara o de piel oscura...
Me sentí tan ridículo ante aquel dialogo conmigo mismo que solo comencé a sonreír, minutos después Azul llego, la imagen que yo me había creado de ella resulto ser casi idéntica...
- Espero que no quieras salir corriendo después de haberme conocido... dijo ella con una sonrisa tímida...
- Debía ser un idiota para hacer eso, eres la mujer más hermosa que he conocido en mi vida... le dije mientras la miraba a los ojos, unos hermosos ojos que inspiraban solo ternura...
Creo que aquel comentario mío puso un poco nerviosa a Azul pero en cuanto comenzamos a conversar los nervios de ella y los míos fueron desapareciendo y junto con ellos también se fueron desvaneciendo mis dudas, mis miedos, escucharla hablar con tanto amor, con tanta pasión de la vida, de los sueños que tenía, de cómo parecía quererse comer al mundo de un bocado, me devolvió la alegría, la esperanza, la fe, aquella noche no solo conocí a la mujer detrás de aquellos mensajes, aquella noche descubrí que sí, el amor existía, y para mi había llegado, en la forma de una hermosa mujer que tal vez no merecía pero que la vida me había dado.
Azul no solo se convirtió con el tiempo en mi novia sino también en mi compañera de vida, más aun, para mi ella era un ángel caído del cielo que vino a darme la lección de vida más grande que hubiera podido recibir, me enseñó a dejar de ser el espectador de mi propia existencia, con su llegada aprendí que la vida hay que disfrutarla, hay que vivirla, hay que sentirla, y hay que soñarla, con ella conocí el amor, ese amor puro que nace aún en la distancia, ese amor que se alimenta de palabras, de sonrisas, de sueños y también de fantasías, aprendí a amar con los ojos cerrados, con el alma abierta, sin pensar en que yo era el gran artista y Azul era una fan de la lista, aprendí a amar como un simple mortal, con la mirada puesta en el corazón.
Sí, soy Santiago, cantante de profesión, soy mundialmente conocido, o al menos eso es lo que muchos medios manejan cuando se refieren a mi persona, también dicen que he vendido millones de discos alrededor del mundo, que soy un hombre atractivo y por tanto un hombre muy asediado por las mujeres, eso es lo que se dice, lo que nunca se dirá es que el amor de una gran mujer convirtió mi vida en una interminable lección de vida para siempre, pues gracias a su gran amor por mí, aprendí a sonreír para mí, para ser feliz y por fin comencé a ver con los ojos del corazón todo gracias a ese sentimiento extraño pero maravilloso llamado amor.
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